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jueves, 14 de mayo de 2026

 

MUSEO LUIS A. NOBOA: trayectoria, legado e importancia de su reactivación

  • Foto del escritor: XIMENA HIDALGO-AYALA
    XIMENA HIDALGO-AYALA
  • 15 abr

Durante casi dos décadas, el Museo Luis A. Noboa Naranjo fue un referente cultural de Guayaquil. Su aporte trascendió la exhibición de la colección familiar, proyectándose como un espacio de formación, diálogo y proyección internacional.



Por Ximena Hidalgo Ayala

Historiadora, fundadora y directora ejecutiva del Comité Internacional Galo Plaza y de su exclusivo network de empresarios y profesionales XHA Club, dedicado a promover la integración a través de historia, educación y cultura.

Orígenes y consolidación

Luis A. Noboa Naranjo (Ambato, 1916 – Nueva York, 1994)
Luis A. Noboa Naranjo (Ambato, 1916 – Nueva York, 1994)

El MUSEO LUIS A. NOBOA NARANJO, inaugurado el 25 de enero de 2006, se convirtió rápidamente en uno de los espacios culturales privados más activos y prestigiosos de Ecuador. Su creación fue un homenaje de Álvaro Noboa Pontón a su padre, don Luis Noboa Naranjo, apasionado coleccionista de arte, con motivo del nonagésimo aniversario de su natalicio. El propósito fundacional fue preservar y difundir la colección que don Luis reunió a lo largo de su vida, integrada por más de sesenta obras de destacados artistas ecuatorianos y latinoamericanos.


Colección y aportes culturales

A la colección original se sumaron obras adquiridas posteriormente por Álvaro Noboa, conformando cerca de un centenar de piezas distribuidas en diez salas. El acervo incluye obras de Oswaldo Guayasamín, Eduardo Kingman, Enrique Tábara, Manuel Rendón, Humberto Moré, Carlos Catasse, Oswaldo Viteri, entre otros, además de murales y piezas de gran formato que enriquecían la propuesta museográfica.


El museo además de exhibir esta colección permanente, se convirtió en centro de dinamización cultural mediante bienales, exposiciones temporales, concursos de pintura, actividades educativas y visitas guiadas para instituciones académicas. Su misión se orientó a preservar el legado artístico del país y a fomentar el acceso a la cultura para nuevas generaciones, consolidándose como un espacio de encuentro entre artistas consagrados, creadores emergentes y el público general.



Entre sus iniciativas más destacadas se encuentra la Bienal Internacional de Arte, que convocó a creadores de numerosos países y posicionó al museo dentro del circuito cultural regional. A ello se sumaron la Bienal de Fotografía, concursos temáticos, exposiciones especiales y programas educativos que fortalecieron la vida cultural de la ciudad.



Administración y continuidad

El museo funcionó en el primer piso del edificio Cóndor, en P. Icaza y Córdova, en Guayaquil. Desde su apertura, su fundador designó como director honorario al Ab. Pablo Martínez-Rojas, quien aportó su experiencia adquirida en museos de Miami y Nueva York.


Durante los primeros seis meses, el museo contaba únicamente con la colección de Luis Noboa Naranjo. Sin embargo, bajo la dirección de Martínez-Rojas, se inició un programa continuo de exposiciones para impulsar a artistas consolidados y emergentes, replicando la vitalidad museística que él había observado en Estados Unidos.



Entre 2006 y 2026 se realizaron más de 280 exposiciones, conferencias y actividades culturales y educativas. El museo se convirtió en un espacio concurrido y reconocido, visitado por cientos de miles de personas. Realizó un total de: 7 bienales de pintura, 5 bienales de fotografia, 1 bienal de poesía, 1 bienal de escultura y una de cortometrajes, en total 15 bienales.



En 2008, tras organizar exitosamente la Primera Bienal de Arte en Miami, -con la participación de trescientos artistas de veintiséis países-, Martínez-Rojas instauró en Guayaquil la Bienal de Pintura Álvaro Noboa, financiada íntegramente por su fundador. A lo largo de los años se realizaron diecisiete bienales de pintura, cinco de fotografía, una de cine (cortometrajes), una de escultura y una de poesía, además de presentaciones de libros, actividades musicales y clases de pintura, dibujo y ballet. El museo se consolidó así como un centro cultural integral.



Situación actual

En 2025, Álvaro Noboa transfirió a sus hijos la administración de sus empresas. Una de ellas era propietaria del edificio Cóndor, donde funcionaba el museo, mientras que la institución museística pertenecía a otra empresa asignada a un heredero distinto. Para evitar contratiempos, se decidió cerrar temporalmente el museo y trasladarlo a un edificio de propiedad del nuevo responsable.


A finales de febrero de 2026, las obras fueron trasladadas a un repositorio mientras se adecúa un edificio de cinco pisos en el Malecón de Guayaquil, donde funcionará el nuevo MUSEO LUIS A. NOBOA NARANJO. Según su director honorario, Ab. Pablo Martínez-Rojas, el proceso tomará uno o dos años debido a la magnitud del proyecto. Sin embargo, su ausencia ha dejado un vacío evidente en la vida cultural de la ciudad.


El museo quedó recientemente bajo el manejo de Santiago Noboa Azín, hijo de su fundador y nieto de don Luis Noboa Naranjo, manteniendo su carácter privado y su financiamiento familiar. Actualmente, el museo permanece cerrado al público, sin un anuncio oficial de reapertura y sin actividades regulares.


Legado importante

El MUSEO LUIS A. NOBOA NARANJO constituye un aporte fundamental al patrimonio cultural del Ecuador. Su existencia ha sido posible gracias al compromiso personal de Álvaro Noboa por preservar la colección de su padre y compartirla con estudiantes, artistas y visitantes de todas partes. Como institución privada, su continuidad depende exclusivamente de la voluntad y gestión de la familia Noboa.


Para amplios sectores culturales, mantener vivo este espacio significa honrar la memoria de uno de los empresarios más influyentes de América Latina, reconocer el espíritu filantrópico que dio origen al museo y, sobre todo, preservar la riqueza del arte ecuatoriano.

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